Leyenda Piaroa
Cierto día, Wahari (Dios) y su sobrino Ruayei transformado en lapa, decidieron derribar aquel formidable tronco del Wahari-Kuawai, para lograr de una vez todas las frutas del mundo. Con ayuda de sus filosos dientes, aquel roedor lo fue trozando hasta que el árbol cayó con gran estruendo sacudiendo la tierra. El desmembramiento de ramas y pedazos del tronco, cambió no sólo la historia de los hombres, quienes desde entonces tenían que trabajar la tierra para arrancarle sus frutos, sino que también cambió el aspecto de la tierra alrededor. En uno de los ríos que se formaron, situado hacia donde nace el sol, quedó atrapada una Payara, que al verse aislada decidió saltar una y otra vez. Cada vez que saltaba tropezaba contra el Kuaimayojo, el pedazo de tronco que había quedado del árbol Wahari-Kuawai. Aquellos saltos provocaron varios huecos en el tronco, hasta que por fin la Payara pudo atravesar aquella mole y pasó hacia donde quería ir, al caño Umaj-Ajé. Esos golpes y el paso de aquel pez a través del Kuaimayojo se pueden ver todavía en el costado este del Autana y es lo que conocemos hoy como las Cuevas del Autana...